Ahora, que tengo el tiempo que no tengo, te estoy esperando y me inicio en inventarte. Reúno los pedacitos de ti que extravié entre pensamiento y pensamiento; y, a partir de ellos, nos construyo un encuentro no-espontáneo con mi voluntad de Schopenhauer. Aparecé. Vamos a fingir otra vez que los lugares públicos son nuestros, que el mundo nos pertenece, que podemos cambiar los rumbos, que controlamos nuestras existencias. Quedate donde sea que estés escondiéndote del juicio final, suspirando mi espíritu, llamame con los ojos abiertos y los labios cerrados. Así somos dos, vos y yo, otro par de dementes en el universo que se esperan sin buscarse.
2 comentarios:
Este me ha encantado. Saludos.
Gracias :)
Saludos.
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