-¿Nombre?
Silencio.
-¿Edad?
Una mirada oblicua.
-¿Ocupación?
Sonrisa equívoca.
-Pero a algo tendrá que haberse dedicado para sobrevivir...
Gesto como para animarse a romper el mutismo.
-Suelte lo que sea.
Silencio. Mirada oblicua. Sonrisa equívoca. Gesto que al fin se impone:
-Me dediqué a cultivar un arte. Uno solo.
-¿Cuál?
-El arte de olvidar.
El interrogador reacciona entusiasmado:
-¡Es la mejor credencial posible para ingresar aquí!
-¿Porqué?
-Porque ésta es la primera gran depuración, y hay que empezar de cero.
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