viernes, 4 de diciembre de 2009

Entidad

La verdad es que ni siquiera sabía si ese ‘Él’ existía, no conocía con certeza si era una ‘Ella’, bien pudo haber sido un ‘Algo’ y muchos estarían de acuerdo en que era un ‘Nadie’. Pero ella sí creía, existencia o no, le debía su devoción a ese espacio y eso le otorgaba el título de ‘Alguien’. Ese ‘Alguien’ tomaba forma y mente de persona siempre y cuando estuviese callado, porque sonido que se oyera era todo menos ‘Alguien’. Si hablaba, le oía; si pensaba, le escuchaba. No tenía que tener sentido, ni dirección, ni unidad, ni cantidad. Era como era y nada (o nadie) más.